Sevilla a vista de pájaro

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Vuelo en globo por la provincia de Sevilla

Pocas ciudades españolas pueden presumir de tener tanta historia, monumentos de interés y rincones con encanto como Sevilla; la ciudad andaluza cruzada por el río Guadalquivir.

Volar sin el sonido de ningún motor, como los pájaros, y podér flotar a más de 600 metros de altura con ningún otro impulso que no sea el propio viento. Fue una experiencia única que aquella mañana de primeros de abril, cuando aún no había salido el sol, viví por primera vez sobrevolando en globo la provincia de Sevilla 

El día anterior habíamos hecho noche en un Hotel de Sevilla llamado Benacazón , un hotel de ciudad perfecto para celebrar eventos al aire libre y contemplar la naturaleza, pues cuenta con 2500 m2 de zonas ajardinadas, con fuentes y rincones sacados de un cuento. Desde aquí saldríamos a primera hora de la mañana para hacer nuestro maravilloso viaje en globo.

 

Y por fin llego el día. Nos levantamos muy temprano, ya que el mejor momento para volar en globo es siempre a primera hora de la mañana, que es cuando hay menor temperatura y la velocidad del viento suele ser menor. Nos subimos en el 4×4 y, de camino, nos explicaron alguna teoría básica sobre el funcionamiento del globo.

Llegó la hora de subirnos a bordo y, casi sin darnos cuenta, el globo empezó a elevarse y elevarse… Espectaculares paisajes fueron sucediéndose bajo el alba de la mañana. Nuestro piloto nos fue instruyendo sobre qué hacer en caso de accidente o aterrizaje de emergencia.

Uno de los mejores momentos del vuelo fue sin duda cuando pasamos por una laguna que prácticamente rozábamos con la cesta. ¡Fue espectacular!

Tras hora y media de intensas emociones llegó el divertidísimo momento de aterrizar; ¡menudas risas! La cesta se arrastró unos 10 metros al son de nuestras carcajadas y un “agarraros bien…! Fue genial, para repetir una y otra vez.

Volvimos al hotel, en donde nos tomamos un gran desayuno para recuperar fuerzas, descansamos un poco y nos fuimos a recorrer las maravillosas calles de la ciudad de Sevilla.

Visitamos la Catedral, la Giralda y el Palacio Real habitable más antiguo de Europa– el Real Alcázary aprovechamos para comer en Abades Triana, un magnifico restaurante con unas vistas preciosas al rio Guadalquivir. Por la tarde fuimos a ver la Iglesia del Salvador, callejeamos por el Barrio de Santa Cruz y aprovechamos para tapear por los bares de esta alegre ciudad que tiene un color muy especial.

Un final 10 para una experiencia fantástica que finalizaría donde todo empezó, en el hotel Benacazón, donde maravillados por el fin de semana tan estupendo que habíamos pasado, hicimos las maletas y vuelta a Madrid deseando volver a repetir este magnífico y divertido plan.

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